Oreste Scalzone a contrarreloj

Italia años setenta: el surgimiento de un movimiento insurreccional de masas y su aplastamiento. Entrevistas*

'El ‘77 no fue como el ‘68. El ‘68 fue  contestatario,  el  ‘77 radicalmente  alternativo.  Por  este  motivo  la  versión «oficial» define el ‘68 como bueno y el ‘77 ha sido aniquilado. Por esta razón, el ‘77, a diferencia del ‘68, no podrá ser nunca un año de fácil celebración'.
-Nani Balestrini, Primo Moroni: La horda de oro


 'En múltiples ocasiones a lo largo de la década de los setenta, la situación insurreccional en Italia amenazó con extenderse hasta Francia. Ésta duró más de diez años, hasta que finalmente SE le pudo poner fin arrestando en una noche a más de 4.000 personas. En principio, estuvieron las huelgas salvajes del “otoño caliente” de 1969, que el Imperio anuló con el bombardeo y la masacre de Plaza Fontana. Pero los franceses, cuya “clase trabajadora tomó de las delicadas manos de los estudiantes la Bandera Roja de la revolución proletaria” sólo para firmar los acuerdos de Grenelle, no pudieron creer que un movimiento originado en las universidades hubiera podido madurar hasta alcanzar las fábricas. Y con toda la amargura de la relación abstracta sostenida con su clase obrera, se sintieron fuertemente ofendidos porque su“mayo” resultaba empañado, y nombraron la situación italiana “Mayo Rampante”'
-Tiqqun 2, Esto no es un programa.


 

Que la historia la escriben los vencedores, es un hecho consumado. No es ninguna casualidad que no haya llegado nada, o casi nada, en castellano, de todo aquello que se vino desarrollando a lo largo de más de un decenio en Italia: el auge y caida de un movimiento insurreccional de masas.
La Italia de los años setenta, es antes que nada la explosión de todas las formas clásicas de hacer política. En su excelente libro sobre la Autonomía italiana, Marcello Tarì describe un comunismo "espurio, junta a Marx y a la antipsiquiatría, la Comuna de París y la contracultura americana, el dadaísmo y el insurreccionalismo, el obrerismo y el feminismo". La Autonomía fue un movimiento de rechazo de masas entre los jóvenes. Rechazo del Estado y del capitalismo tanto como de lo sindicatos y de la izquierda parlamentaria. Rechazo de la representación, del trabajo y de la distribución de subjetividades. Fue una guerra de baja intensidad tanto como un decenio de experimentaciones políticas, afectivas y revolucionarias.
Oreste Scalzone fue, entre otras cosas, dirigente de Potere Operaio, una organización surgida en 1969. Sobre esta base se asientan tres axiomas políticos: el rechazo al trabajo, la construcción de un partido de la insurrección y la conflictividad permanente. La carrera política de Scalzone le valió los honores de la justicia italiana que lo detuvo a finales de 1979 por asociación subversiva y "tentativa de insurrección armada contra el poder del Estado". Consiguió darse a la fuga y refugiarse en Francia.
Lundimatin le ha pedido lo imposible a Scalzone: la narración de diez años en diez fechas a razón de diez minutos por fecha. Una serie necesariamente insuficiente, una pelea a contrarreloj. Como se podrá comprobar a lo largo de los episodios, quien ha salido vencedor no ha sido el tiempo transcurrido.
* [Los compañeros de Lundi Matin han realizado una serie de entrevistas a Oreste Scalzone que se han ido publicando consecutivamente desde finales del año 2015, ahora por fin aparecen aquí con subtítulos en castellano]
Introducción

I - Oreste Scalzone a contrarreloj - Julio de 1960

En 1960, el presidente democristiano del consejo italiano, Tambroni, maneja la idea de incluir a varios miembros del partido neofascista MSI en su gobierno. Al pretender organizar un mitin político en Génova, feudo histórico de la resistencia partisana, es recibido por una manifestación que deriva rapidamente en un levantamiento popular generalizado. Mientras los estibadores del puerto se manifiestan al grito de "Azet 36, fascista dove sei?" [llave del 36, dónde estás fascista?], la juventud rebelde con "jerseys a rayas" de moda por aquella época se enfrentan a la madera. Antiguos partisanos preparan las armas que nunca antes habían entregado y establecen auténticos planes de batalla... Finalmente el mitin no llegará nunca a celebrarse, el PCI y los sindicatos arremeten contra los que consideran provocadores y gamberros y el gobierno terminará pidiendo disculpas a la ciudad de Génova.


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